No te distraigas, fíjate, somos doce, doce escrituras en diferentes claves, seducidas por el microrrelato y tratando de vencer sus desafíos. Compartimos durante casi un año el ejercicio de leer / escribir, hasta encontrar este camino que ahora te invitamos a recorrer.
Llagas en conserva
Clemencia siempre arruinaba los almuerzos con sus gestos y palabras a contrapelo. Su madre, sin saber qué hacer, bajaba la cabeza. Mientras la ira y el sufrimiento socavaban el árbol familiar, la bestia seguía habitando la casa.Lía Comitini





